TRABAJO SOBRE ETNOGAFÍA MUSICAL

 

 

 

 

 

   

 

                                                  

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

 

Nuestra sociedad no se puede analizar como si se tratara de un departamento estanco, independiente de tantas cosas que han sucedido, actividades que nos ocupan y fines que se persiguen. Nuestra sociedad no se puede comprender fundamentalmente sin conocer la historia, y la historia es un concepto muy amplio que no se limita a fechas y hechos; la historia es un compendio de elementos interrelacionados que abarca desde las leyendas, los mitos, las costumbres a los acontecimientos.

 

Desde los orígenes de la humanidad, el hombre ha tenido un sentimiento tribal que lo ha ido agrupando para ir progresando y para defenderse. A partir de esta situación se han ido generando las comunidades y dentro de éstas han surgido las distintas culturas, los cultos y la forma de expresar los sentimientos.

 

La sociedad se ha ido preocupando de temas relacionados con la subsistencia, la procreación y el favor de seres sobrenaturales que les permitiera sentir  un tipo de protección, especialmente contra las fuerzas de la naturaleza.

 

Pero sin entrar en disquisiciones que supondrían la necesidad de debates más profundos, podemos plantearnos la evolución de la literatura castellana como referencia. Los distintos pueblos de Hispania habían sido víctimas de una serie de conquistas y los pueblos dominadores solían imponer sus costumbres. Cuando alrededor del siglo XII, surge el romance, sabemos que sólo la gente culta conocía el latín, lo que significa que podían hablarlo y leerlo. El resto, que hablaba un latín vulgar,  comenzó a hablar una especie de “chapurriao” que terminó creando nuevos dialectos y nuevas lenguas.

 

La cultura de aquella época se transmitía de padres a hijos, de forma oral, y dentro de las relaciones establecidas en estos grupos no podían faltar las manifestaciones más diversas en relación con lo que la vida conlleva.

 

Existían las tradiciones, las romerías, los mayos, la época de recolección, las luchas, las bodas, el humor, etc. La lírica  y la épica  simultáneamente se alternan en una sociedad eminentemente guerrera, y algo consustancial a ello era la música. Tenemos conocimiento de la importancia de la música entre las divinidades griegas y latinas, y sabemos que en la Edad Media los juglares siempre iban acompañados de la vihuela.

 

Por todo ello, podemos concluir que era de una especial relevancia la música desde los orígenes de las culturas. Había cancioncillas para las alboradas, las había para que  cuando los soldados hacían guardia no se durmieran, las había para cuando había que ir a segar, y así podríamos seguir citando todos esos episodios de la vida común  que no podrían desvincularse de la música.

 

No obstante, como hemos mencionado anteriormente, muchas de estas manifestaciones sólo se han transmitido de forma oral, lo que ha podido suponer que algunas de estas cancioncillas se hayan perdido y ha potenciado también que otras nos hayan podido llegar en distintas versiones.

 

 

Podemos trasladar esta exposición a la actualidad. Hoy día no se comprende la vida de ocio sin la música. Hoy  día somos testigos de la presencia de la música en cualquier tipo de actividad cultural; la música es una materia de estudio y un gran porcentaje de estudiantes le dedica buena parte del tiempo extraescolar voluntariamente. Posiblemente nunca estuvieron tan de moda las Bandas municipales, las charangas y el acceso a Conservatorios, y es que esta materia es la base de la fiesta popular y a la vez entra en los auditorios y los teatros.

 

 

El trabajo que vamos a realizar se va a centrar en un pequeño pueblo de la Comunidad Foral de Navarra. En él, como en tantos, convive la modernidad con la tradición y como es tan frecuente hoy día, sus gentes tienen enorme interés por rescatar todas aquellas cosas que les legaron sus ancestros. Se trata de mantener, primero, aquellas cosas que van decayendo, y por otra parte, restituir algunas de ellas que nos han llegado por otras fuentes pero que no hemos  conocido.

 

En Artajona, la tradición y la historia siempre han convivido, si bien es cierto que los estudios de los últimos tiempos han contribuido a aportar luz para poder diferenciar lo que es evidentemente tradición de lo que es claramente historia, auque la misma historia todavía guarde algunas sombras afincadas en la Edad Media que mucho nos tememos nunca se llegarán a aclarar. Lo importante es que lo que se conoce se acepte y se divulgue.

 

Queremos elaborar un trabajo en el que el punto de partida sea la fiesta de San Isidro labrador.

 

 

Fotografía de la localidad:

 

 

 

 

 

 

LOCALIZACIÓN DE  ARTAJONA

 

 

 

 

 

 

Artajona es una villa de 1.700 h., que está situada a 10 Km de Tafalla, o sea, de la A-15, a 30 de Pamplona, y que pertenece a lo que se denomina como Zona Media dentro de la Comunidad. Lo que no falta en esta villa es historia, leyendas y tradiciones. Sus orígenes más remotos conectan con la Edad de Piedra, para seguir con vestigios de la Edad de Hierro, restos del paso de los romanos, y, sobre todo, su patrimonio tiene mucho que decir acerca de la Edad Media.

 

 

José María Jimeno Jurío, historiador y etnógrafo local, la describe así:

 

“A caballo entre la Montaña y la Ribera,  32 kilómetros al Sur de Pamplona, por la carretera de Marcilla que arranca del Carrascal, y a 11 kilómetros de Tafalla, la villa de Artajona tiene como vecinos occidentales a los lugares valdorbeses de Barasoain, Garinoain, Pueyo y la ilustre ciudad de Tafalla. Por las crestas de poniente se asoma a las Nequeas de Obanos y Añorbe. Los montes del Norte, poblados de árboles y caza, mugan con Añorbe, mientras por el Sur, terreno más suave de pre-ribera, Larraga y Mendigorría le impiden mojar sus tierras en el río Arga, desde que Sancho el Sabio quitó a los Artajoneses el término de Torcuato para darlo a los mendigorrianos (1158), y doña Leonor de Foix les despojó de otros cabe el mismo río, en 1474.”

 

La población de Artajona, como en toda Navarra y dentro del territorio nacional, ha envejecido; hay más de 400 personas mayores de 65 años, dato importante de cara a conservar las tradiciones y leyendas; sólo consta como población en paro el 2,7, y casi el 12% tiene estudios universitarios. Con estos datos queremos indicar la evolución de una localidad que en estos momentos registra el analfabetismo en un 0,2%. Hemos de añadir que en el sector primario se mantiene un reducido número de agricultores, la mayoría jóvenes y con conocimientos sobre la agricultura tan destacados que la forma de explotación agraria de hoy día nada tiene que ver con la de hace30 años.

 

Estos datos son significativos porque, aunque el sector agrario ha disminuido tanto, el sentimiento del pueblo sigue totalmente identificado con la tradición de la base económica que permitió que muchas generaciones salieran adelante. Esto lo hemos podido comprobar a la hora de informarnos  sobre estos temas y cuando nos hemos trasladado a la localidad –cuna de mi madre y de la que me siento hija- a vivir con el pueblo la festividad de San Isidro Labrador con el programa completo. Antes, esta fiesta era considerada de doble precepto.

 

 

 

  

 

 

 

 

                         

 

 

 

 

 

 

 

 

QUIÉN FUE SAN ISIDRO LABRADOR

 

 

 

San Isidro labradorEs el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.
Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.
Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.
Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.
Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.
Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero éste era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a éste no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.
Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.
En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A causa de esto el rey intercedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

 

 

 

Fotografía del santo de la iglesia parroquial de San Pedro de Artajona:

 

 

 

 

 

Como se puede observar,  las características de la tradición están perfectamente recogidas en la imagen: sobre el brazo izquierdo, la mies, que como es habitual el 15 de mayo está verde; con la mano izquierda coge el cayado, y se echa la derecha al pecho en actitud mística. A sus pies, los bueyes que supuestamente araban, guiados del ángel, mientras él oraba. Podemos dar crédito de que quienes lo portan son jóvenes agricultores.

 

La Cofradía de San Isidro Labrador es una de las pocas que se mantienen todavía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROGRAMA DE LA FESTIVIDAD

 

 

En el año 2004, la festividad de San Isidro ha tenido en la localidad y fuera de ella una resonancia especial, y es que la Cooperativa de Artajona ha cumplido un siglo de existencia, ha alcanzado el record que todavía ninguna en Navarra ha logrado, y eso es algo que se ve en sus gentes a la hora de participar en los actos.

 

La víspera

 

Ya en el atardecer del día 14, algunos agricultores comienzan a tirar cohetes y enseguida comienza el bandeo de campanas. El “bandeo” no es la expresión apropiada puesto que, aunque en la mayor parte de las torres se suele bandear, en Artajona, hablando con propiedad, se voltean, porque es toda la campana la que da vuelta, con la particularidad de que su funcionamiento es al revés que en aquellos lugares donde se bandea. Es al revés porque aquí, los bandeadores esperan a la campana y cuando va dando la vuelta, la impulsan hacia adentro (se puede conocer por internet). Al margen de esta matización, hemos de indicar que las sensaciones que transmiten estas campanas de la iglesia de San Saturnino, en combinación con las de la parroquia, son inefables, sólo se pueden traducir como una música celestial con la que el cielo agasaja a los humanos. Escuchar bandear, algo tan arraigado en la tradición, desde la iglesia fortaleza de “El Cerco”, es impactante.

Quien quiera subir al campanario puede hacerlo, pero para aquellos que no tengan la oportunidad, citaremos las palabras de Víctor M. Arbeloa, quien en Por Navarra... recoge “Subimos por una escalera a la torre, que las palomas han tomado pacíficamente. Una de las campanas nos dice en bronce su cometido diario:

 

A Dios alabo

a los vivos llamo

a los difuntos lloro

las fiestas decoro.”

 

¿No es significativo el mensaje de las funciones, con distintos tipos de toque, para comunicar lo humano con lo espiritual?

 

 

Día 15 de mayo

 

La aurora

 

Para los más fervientes seguidores de las “Auroras”, para los amigos de madrugar,  la cita es a las 7 de la mañana en la esquina de Tomasico. Puedo asegurarles que la convocatoria de este año, según dicen, ha reunido más gente que nunca; más de un centenario nadie suele conocer. Y para la ocasión hay más de una cámara de vídeo y muchas fotográficas. Un lugareño nos dice que nunca ha ido a una “Aurora” pero que la de este año es histórica.

 

La “Aurora” consiste en una serie de cantos y rezos que se van repitiendo, con carácter itinerante, en distintos puntos de la villa. Son aproximadamente 14 ó 15 las paradas que se hacen y en algunas de ella, los vecinos reciben a los auroros con pastas, ensaimadas y otras viandas, generalmente preparadas en el Horno de la Cooperativa, amén de un buen moscatel o vinillo de la bodega local. La alternativa suele ser el café y las pastas.

 

Esta fotografía no es la esquina de Tomasico, pero sí que significa uno de los rincones más coquetos de la calle Concepción o la “Judería”, que también tienen apodos las calles de este pueblo. Aquí la familia Bañales Jaurrieta tenían preparado un suculento refrigerio.

 

 

 

 

 

La letra de la “Aurora de San Isidro” se suele atribuir a Anselmo “el Ciego”, compositor local, y reza así:

 

 

Hoy es día de aquel San Isidro, gran madrugador,

que acudía todas las mañanas, antes de la aurora,

antes de la aurora,

antes de la aurora,

al templo de Dios,

al templo de Dios.

 

(música)

 

San Isidro era con los pobres muy caritativo

y su compasión llegó a tanto que en tiempos de nieve

a los pajarillos les daba ración.

 

(música)

 

De María era tan devoto

que se derretía su fiel corazón

en amar a esa reina divina,

y el Ave María era su canción.

Labradores todos al rosario,

que si a San Isidro le deja el Señor,

bajaría del cielo gustoso

para acompañarnos en la procesión,

para acompañarnos en la procesión,

en la procesión.

 

(música)

 

Venid con fervor, venid con fervor, labradores,

 imitemos todos la piedad cristiana de este labrador,

la piedad cristiana de este labrador,

la piedad cristiana de este labrador,

la piedad cristiana de este labrador.

 

Venid con fervor, venid con fervor, labradores,

imitemos todos [la piedad cristiana de este labrador]

la piedad cristiana de este labrador,

de este labrador,

de este labrador,

[de este labrador].

 

A continuación mostramos la partitura de uno de los clarinetes:

 

 

Este material nos ha llegado a través del Director, D. Pedro Ripero, a quien  le pasó las partituras D. Rufino Campión, quien a su vez había tomado el testigo de D. Jesús Bañales. Se adjunta un anexo con las partituras completas de la “Aurora”.

 

La Aurora de San Isidro de Artajona tiene un gran prestigio en Navarra, tal es así que cuando se hacen concentraciones de “auroros”, se suele  utilizar en la publicidad de los medios de comunicación. Estas concentraciones van ya por la vigésimo octava edición, y  fue en el año 86 cuando se celebró en esta localidad.

 

En la actualidad, se va introduciendo en las auroras el ritmo de las habaneras y de las jotas,  una muestra más de las interferencias entre lo religioso y lo laico. Esto para nada es nuevo, ya que desde la antigüedad, algunas canciones tradicionales se transformaban a lo divino y al revés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Descripción de la aurora

 

 

 

 

 

 

Para el canto, la gente se coloca en círculo y en el centro se deja un farol en cuyo interior vibra, algo trémula, la llama de una vela. Pedro Ripero lleva 30 años dirigiendo las auroras. Después, el encargado de la campañilla toca seis toques. Un auroro (Izarrusti) reza una parte del ave maría para que el resto la termine. Le sigue el gloria y para finalizar se invoca la protección de San Isidro.

 

-         San Isidro labrador

-         Ruega por nosotros

 

Evidentemente se implora por los campos y como  hemos podido comprobar, la letra de la “Aurora” hace hincapié en las características que destacan a través de la tradición: su devoción mariana y su caridad cristiana. Esta devoción mariana, tan arraigada en la Edad Media, como queda  plasmada en todas manifestaciones de la época (arquitectura, pintura, escultura y literatura –tan sólo podemos hablar de lo que nos ha llegado, especialmente en literatura-), puede observarse de forma muy ilustrativa en el camino de Santiago, ya que hablamos de la época, s. XII, broche del románico.

 

 

 

La preparación del aperitivo para los auroros en algunas familias supone toda una tradición. Beatriz Ayestarán ha preparado estas sabrosas pastas que irán acompañadas por vino de la bodega San Francisco Javier, de la Cooperativa de Artajona.

 

 

 

 

 

Los principales instrumento que acompañan a la Aurora son tonales y predominan los de viento. Actualmente, la existencia de una Escuela de Música permite que no se tenga que contratar a los músicos y además la afición se va transmitiendo de unas generaciones a otras.

 

 

Farol que desde el centro preside cada parada en el recorrido por las calles de la villa:

 

 

 

Después de la Aurora, algunos vecinos se juntan en las “bajeras” y se preparan el almuerzo.

 

 

 

 

Centenario

 

 

Este año, como hemos dicho, es el Centenario y por ello la fiesta alcanzará  una mayor pomposidad.

 

El Ayuntamiento se ha engalanado  para la ocasión:

 

 

Hemos elegido esta fotografía porque en ella se destaca, en primer plano, le balcón de la Casa Consistorial, y porque al fondo, en la acrópolis, se alza la iglesia de San Saturnino. En ella aparecen los distintos cuerpos de la torre y, por supuesto, el campanario. Por otra parte, la vida del agricultor siempre ha estado ligada  al cielo porque las cosechas dependen de las condiciones climatológicas: que llueve, ¿lloverá?, mucho calor, sequías, granizo... Un cosecha mimada durante un año se puede perder en cuestión de segundos, razón por la que la protección de los santos ha sido siempre tan advocada.

 

 

 

 

Misa mayor y procesión

 

En este pueblo siempre se recuerda la tradición del párroco bendiciendo con el hisopo los campos. Este año se han juntado varias cosas: el Centenario de la Cooperativa y además sábado. Han venido las autoridades políticas y religiosas, como sucedía en tiempos remotos: las cosas no han cambiado mucho. Por un lado, el Presidente de la Comunidad y el Alcalde; por otro, el Arzobispo Monseñor Fernando Sebastián. En la fotografía se capta a representantes del Ayuntamiento (bandera incluida) y al clero. Acompañan al Arzobispo, el anterior Párroco y otro sacerdote del pueblo. En la actualidad se siguen celebrando  bastantes procesiones, si bien el espíritu religioso ha decaído, el acompañamiento de los feligreses por las calles del pueblo con frecuencia da pie a tertulias, censuradas con frecuencia por los sacerdotes.

En este tipo de actos el bandeo de las campanas de “El Cerco” es uno de los acompañamientos habituales que expresan la relevancia de la fiesta.

 

En Artajona las misas de especiales acontecimientos suelen ser muy ceremoniosas y siempre son misas cantadas. Los ritos que vienen desde lejos todavía se conservan en un grado notable. Desde el Coro surgen voces atronadoras que parecen llenar el templo de San Pedro. Existen dos grupos, uno más moderno que otro; pero si algo hemos de destacar, es la participación del pueblo a la hora de cantar. Ni siquiera es necesario saberse la letra, un panel desde el presbiterio nos la recuerda.

 

 

 

Tras la misa y la procesión es la hora del poteo. Como mandan los cánones, hay que darse una vuelta por todos los bares del pueblo, que se encuentran en su mayoría en un pequeño recorrido. Vinos, zuritos, mosto, etc. y pinchos. A gusto del consumidor.

 

 

 

La comida

 

Habitualmente, en San Isidro, la gente más afín a los agricultores se suele juntar a comer. Sobre este respecto hemos de decir que se suelen agrupar por familias. Sin embargo, este año, la Cooperativa para celebrar su Centenario ha facilitado comida para cuantos Artajonés lo desearan, residentes en la localidad o no, al módico precio de 3 €, esto ha animado al personal permitiendo que la comida fuera tan multitudinaria que llegara a casi 2.000 personas.

 

Y después de la comida, vuelta al baile.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PAPEL DIVULGADOR DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

 

Con este recorte sólo pretendemos reflejar cómo la prensa se hace eco de este tipo de tradiciones. En realidad la noticia no es la de 2004, que debido a todo lo dicho con anterioridad, ha tenido trato histórico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

 

No hay que profundizar mucho para encontrarnos con el alcance de las raíces que nos alimentan, que alimentan nuestra cultura. Por poner un ejemplo, tan relacionado con la festividad de la que hemos hablado, es toda la tradición cristiana, pero lo mismo podríamos decir del derecho romano o de la cultura celta. En definitiva, cuando se estudian las distintas culturas de cualquier zona del mundo, encontramos que existe un denominador común que tiene que ver con las inquietudes fundamentales del ser humano. Con frecuencia interrogantes que se tratan de responder a veces de distintas maneras y otras de maneras parecidas..

 

La música y la danza están presentes en todos los colectivos. Pueden servir de comunicación, de invocación, de desinhibición o de catarsis; pero siempre tienen que ver con la colectividad, con ese concepto de tribu que se mencionó anteriormente.

 

El análisis de la experiencia vivida en esta pequeña villa de la zona media de Navarra es similar al que podríamos hacer  en tantos y tantos sitios, en todos ellos perduran una serie de vestigios que sirven de cordón umbilical con nuestros abuelos y con los abuelos de nuestros abuelos. Los instrumentos que se tocaban en Grecia, los que se tocaban en la Edad Media y los que se tocaban en el Renacimiento y en el Barroco, ni han desaparecido, en general, ni suponían peor acompañamiento que los de ahora, sin menospreciar lo que las nuevas tecnologías nos aportan. Es curioso el caso del “Organistrum” que Antonio Poves fue capaz de arrancar de un capitel de la Iglesia de San Miguel, de Estella,  para darle vida. Así es, de una figura decorativa de una portalada, llegó a fabricar este instrumento con el que da conciertos.

 

De la experiencia de Artajona podemos concluir cómo en la vida cotidiana la música ocupa un espacio insustituible. Véase el caso de las campanas, capaces de indicar que es un día de fiesta, que queda más o menos tiempo para comenzar la misa, que hay algún incendio, que se ha muerto alguien, o , como antes era más habitual, que se había muerto un niño (tocaba a parvulitos). La música recorre las calles para honrar la devoción por los santos y sus festividades, la música se introduce por cada recoveco de la iglesia intentando llegar a Dios, la música se utiliza para honrar la presencia de altos cargos políticos y por último, la música es el colofón de una buena comida, que permite divertirse, bailar y la intimidad de una pareja.

 

Con todo lo dicho, se demuestra que hoy como ayer, lo religioso y lo profano conviven, y que además de aquello que dicen “de que la música amansa a las fieras”, se puede añadir el pensamiento de Shakespeare “El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

              ÍNDICE

 

 

 

 

 

Portada .................................................             Pág. 1

 

Introducción ...............................................               2

 

Localización de Artajona ............................              4

 

Quién fue San Isidro Labrador  ...................              6

 

Programa festividad .....................................              9

 

La víspera  .........................................            9

La aurora ..........................................             9

      Descripción de la aurora ............             12

Centenario ........................................            14

La misa  ............................................           15

La comida .........................................           16

 

El papel divulgador de los

medios de comunicación .............................              17

 

Conclusión  ...................................................           18

 

Anexo ...........................................................           19